Viernes, 31 Marzo 2017 01:09

Carlos Cazely

Llegamos hasta el restaurante de su hija en la comuna de La Florida en Santiago de Chile, allí nos espera la leyenda. Lo saludamos y en pocos minutos se entabla una conversación sobre el penal errado en el Mundial de 1982 y dice: “he ganado mucho dinero, he grabado siete comerciales”.

Mientras lo observo, me pregunto cómo Carlos Caszely ha llevado una vida de blanco y negro, de elogios y de pifias. Máximo referente de Colo Colo y de la historia del fútbol chileno, sin embargo, uno de los pocos futbolistas en el mundo recordado por perder un penal en un Mundial, pese a su enorme contribución al equipo albo donde consiguió nueve títulos, a la selección chilena con presencia en dos mundiales y un subcampeonato de América en 1979, además de los 805 goles convertidos en toda su trayectoria profesional. 

Y bueno, nos sentamos a conversar bajo un parrón (lugar que le recuerda la casa de su infancia) y le pido que elija una palabra, lo que en Coaching de Desarrollo llamamos un “impulso” para conocer su forma de entender la realidad. 

Rápidamente dice: asumir riesgos.

Y así comienza esta entrevista… “de muy niño me gustó asumir riesgos, estudié Educación Física, Administración de Empresas, Periodismo, Inglés, Portugués, y eso me lo enseñó el fútbol”.

¿Cómo aprendiste a asumir esos riesgos?

Un día jugábamos en el Estadio Nacional lleno contra Universidad Católica con 80 mil personas, tenía 17 años o quizás menos. Enfrenté al arquero, el arquero saca la pelota al córner y me pifiaron. Luego, vino el tiro de esquina, meto el cabezazo, hago el gol y llegaron los aplausos. En un segundo cambia la vida. Asumir riesgos implica que te vaya bien o mal y los asumo para ir superando el miedo al ridículo o al fracaso…yo tomo el riesgo para ir mejorando y lo hago hasta el día de hoy que tengo 66 años. 

En estos últimos seis meses ¿qué riesgo has asumido?

El riesgo de hacer stand up comedy, son 45 minutos frente a un público desconocido, puedo estar en una empresa, en un bar, etc., donde te lanzan una “talla” y hay que estar preparado para contestarla. La gente lo primero que se pregunta es ¿este tipo está haciendo stand up si es futbolista?, la gente me pregunta ¿por qué te dedicas a esto? Y yo les digo; porque me gusta y lo paso bien. 

¿Cuál era el riesgo entonces?

¡Las pifias! Cuando uno sube al escenario se imagina el signo de interrogación de las personas ¿Caszely?

¿Qué sientes cada vez que tomas un riesgo?

Si no me duele la guata antes de subir al escenario, no sirvo. Ya sea en stand up, en una pichanga, dando una conferencia, etc., yo lo comparo con entrar a la cancha. En el camarín siempre hay un nervio, vas al baño 20 veces y transpiras, y cuando entras a la cancha se pasa. En esto es igual, cuando estoy en el camarín, estoy nervioso, estoy memorizando la rutina porque no es fácil estar 45 minutos arriba del escenario haciendo reír a la gente. 

¿Qué implica asumir un riesgo?

Hacer algo más. Voy a asumir riesgos siempre. Ahora andan chicos buscándome para escribir la historia de mi vida. Les digo que no porque si no me separo (ríe). Creo que en cada etapa de la vida uno tiene que asumir riesgos para ir mejorando. 

¿Qué pasaría contigo si no asumieras riesgos?

Nunca me voy a quedar sentado dándole de comer a las palomas porque creo que el hombre que lo hace, empieza a morir de apoco. Si no tenemos actividad, te entra el “italiano” el “franco deterioro” y comienzas a olvidar las cosas. A mí se me olvidan algunas cosas arriba del escenario pero como soy “patúo” salgo del paso y si no sale el video le tiro la talla al operador, si voy a una empresa bromeo al gerente…

¿Que dirías de la ganancia que te da el riesgo?

Vivir, vivir bien, tranquilo, pasarlo bien, divertirme, es el único fin. Para no darle de comer a las palomas.

¿Alguna vez te paso eso?

No, nunca. Algunos me dicen “oye no has encontrado tu norte” yo les digo; es que tengo muchas facetas, siempre veo el vaso medio lleno. 

¿Qué buscas en esas muchas facetas? 

Vivir tranquilo, ser feliz, soy bastante simple en ese aspecto. No busco tener un yate, ni un helicóptero, no soy ambicioso. Hay personas que buscan acumular y ¡para qué! si hay que pasarlo bien en esta vida. 

Lo que Carlos Caszely llama “muchas facetas” tiene relación con la vida del futbolista después del retiro, una etapa que puede significar aferrarse al pasado y morir de a poco, o bien, un espacio para ver nuevas posibilidades en lo que resta por vivir. Para Carlos Caszely esta etapa se conecta con la capacidad de descubrir algo nuevo reinventándose día a día. 

Y los datos lo avalan. Ya son varios los escenarios que lo han visto crecer, estudios de televisión, obras de teatro, y ahora último la comedia donde presenta una rutina de stand up, donde el humor es uno de sus puntos fuertes para un monólogo centrado en el penal que erró en el Mundial de España 82 denominado “Humor a un metro cuadrado”. Aquí cuenta historias futbolísticas y extra futbolísticas que hacen reír a carcajadas.  

Otros escenario fue el periodístico, designado Agregado de Prensa de Chile en España el año 2014. También escribió un libro, titulado: “Calle larga con final de Pasto”, autobiografía con una colección de 40 relatos sobre su vida deportiva y personal. A los 45 años estudió Periodismo en la USACH, y ha realizado diversas charlas vivenciales, clínicas deportivas, entre otros.   

Carlos ¿qué significa para ti reinventarse?

Hacer cosas diferentes, si me va mal haciendo stand up veré si me dedico a hacer clases o a dar clínicas deportivas, lo que sea de lunes a viernes, los fines de semanas son para compartir con mis nietos.

¿Con qué intención quisiste estudiar Periodismo?

En la Copa América del 93 en Brasil, estaban todos los periodistas en un edificio y nadie podía entrevistar a Pelé, Maradona y a Di Stéfano. Yo le digo a un periodista pásame una grabadora, me fui al hotel de Argentina, me subí al ascensor venía Maradona y le dije ¡Diego! necesito hacer una nota y me respondió; ¡pídete un café! hicimos una nota en cinco minutos. Después estaba Pelé, nadie lo entrevistaba, también lo entrevisté y a Di Stéfano, le dije ¡Alfredo! me respondió ¡Gerente! (apodo de Carlos en su paso por el fútbol español) y me dio una nota. Y un día salió publicado en un diario chileno: “Caszely no puede hacer entrevistas porque no es Periodista”. Me acordé de Mario Kreutzberger, César Antonio Santis y me piqué y estudié Periodismo de noche y cuando terminé les mandé el título y no publicaron nada en el diario. Trabajé en televisión pero no me gusta que me digan por “la muela” lo que tengo que decir, soy un rebelde, siempre lo he sido. 

¿Buscas espacios de libertad?

¡Sí! amo la libertad, no me coarto en la libertad de expresión, nunca lo he hecho.

¿Podrías elegir otra palabra?

Sí Límites.

No me pongo límites al hablar y reconozco cuando me equivoco pero no me gusta cuando te dicen; “tienes que hablar de esto y esto” entonces prefiero no ir. Distinto es que me digan que estoy equivocado y podemos discutir sobre eso. 

¿En qué te limita ese límite?

No, es que no me limito. Cuando hay personas que saben más que yo en un tema prefiero escuchar. 

Desde ese punto de vista ¿qué sería límite para ti?

No me gusta el garabato que es un límite, acepto la homosexualidad pero me cuesta entenderla. Y cuando me cuesta entender algo, pregunto, averiguo, me gusta conversar y al final me convencen. Me gusta poner los temas sobre la mesa en vez de esconderlos. 

De los momentos difíciles que has tenido en tu recorrido ¿de cuáles has sacado lecciones para la vida?

Hay tres momentos donde no he podido sacar lecciones. Cuando llevaron a mi madre detenida en tiempo de dictadura, hasta el día de hoy no lo puedo entender. Cuando perdí el penal, no sé por qué fue tan grande el ensañamiento contra un gallo que perdió un penal como lo han perdido miles de futbolistas, hasta el día de hoy me lo recuerdan. Y lo otro, cuando mi padre estuvo cuatro años postrado en una cama producto de una enfermedad cerebral. Ese fue el momento más terrible de mi vida. Algunos me dicen; “tu padre era tan bueno que pagó todos tus pecados para que quedaras libre”…(ríe)

Dices que no puedes entender, sin embargo, sacas una sonrisa ¿de dónde viene esa capacidad de ver el vaso medio lleno?

Tenía una abuela que falleció cuando yo tenía 15 años, vivía en una pieza con una cama, un velador, un tocador, bracero, mate, una biblia y era feliz y me decía; “hijo la felicidad es esto, tomemos un mate, compartamos, hablemos”, yo pasaba toda la tarde conversando con ella. Esta entrevista por ejemplo me hace feliz, estar con ustedes me hace feliz. La felicidad está en el momento no en las cosas ostentosas.

¿Qué te ha hecho entender eso considerando que has estado en la vereda de la fama, de la popularidad, del dinero?

Estaba en el primer año de Universidad, venía de ganar un partido y el día lunes teníamos una prueba a las 8 de la mañana. Llegué agrandado y mis compañeros me decían; ¡Chino qué te pasa tenemos prueba!, entonces como yo estaba en la nube ¡guaaaa! me bajaban a tierra de inmediato. También lo hacía mi familia.

Si hablaras de prioridades ¿cuáles has mantenido?

Aprender, me gusta aprender. 

¿Qué aprendiste de tu recorrido como futbolista?

Que la palabra fracaso no era muerte, que era reinventarse, que puedes aprender algo más, aprendí de la palabra fracaso que había que prepararse mejor para otra instancia que viniera. Una vez fui a la casa del escritor uruguayo Eduardo Galeano, él tenía una libreta verde y de esas tenía miles. Me mostró su biblioteca y me contó que se demoró nueve años en escribir “Las venas abiertas de América”, cada vez que se acordaba de algo sacaba la libretita y escribía, y eso aprendí de él. 

Eso te sirvió para escribir tu primer libro: “Calle larga con final de Pasto”, también sé que te gusta escribir en servilletas.

Sí cuando estoy solo escribo en servilletas, las boto, después vuelvo a escribir y cuando me gusta las guardo. 

¿Qué es éxito para ti?

Estar frente a ustedes tranquilo. ¿El éxito es ganar plata? ¿que te aplaudan? No sé… para mí es estar tranquilo. Levantarse y disfrutar de lo que haces…

Hablemos de la Selección Chilena actual, ¿qué ha llevado a la Selección a estar entre las cuatro mejores del mundo?

Es la mejor generación del fútbol chileno ¡lejos! Todos quieren ser los mejores. Ha cambiado la mentalidad también. 

Una vez íbamos a jugar a Perú y entrevistaron a un amigo argentino y el dijo; “sí vamos a ganar”. El comentario de los periodistas fue ¡viste la personalidad del argentino! A los dos minutos me entrevistan a mí y digo; “yo voy a ganar a Perú”. Y el comentario fue “el gallo agrandado”. Esa es la diferencia. A mí me decían, chancho, guatón. Y una vez vino un jugador argentino a la U. Católica que era igual que yo, y decían; “viste el lomo que tiene..”. 

El año 79 fui goleador con Colo Colo y campeón, y vice campeón de América con la Selección Chilena, salí el cuarto mejor jugador de Sudamérica, los únicos que no votaron por mí fueron los chilenos, está en la Revista El Gráfico y dice; si los chilenos hubieran votado por Caszely habría salido primero o segundo”.

De niño tuve esa personalidad, mi papá me decía “usted no es más ni menos que nadie”. Saludé exactamente igual a la vieja de la olla común, del hogar de ancianos como al rey o al príncipe. 

Te has creído el cuento…

Siempre, siempre he querido estar entre los primeros. Y si no me resulta agarro al primero y le digo “dime en qué me equivoqué” ¡ayúdame! Si no sé de economía le pregunto a la persona que sabe para que en una próxima reunión tenga algo que decir. 

Lo mismo en el fútbol cuando traían a un jugador nuevo mis compañeros decían; ¡no lo traigan! Y yo decía; ¡mejor para nosotros! mientras mejores sean tus compañeros mejor nos irá, porque uno más se esfuerza y aprende. 

¿Qué es para ti liderazgo?

Mirar a tus compañeros y que te entiendan. Fui líder en el colegio Darío Salas donde estudié, fui presidente de curso. Y fui capitán muchos años de Colo Colo, capitán del Levante, del Espanyol, del Cosmos…

¿Qué te hizo ser capitán tantas veces?

Cuando logras entablar una conversación y expresar tus ideas y que te entiendan, te ganas un respeto. Y cosas muy simples, el primer año que fui capitán de Colo Colo y me tocó pelear los premios. Éramos 15 jugadores y yo logré 16 premios y todos dijeron ¡ah vamos a tener 16 jugadores! yo dije; ¡no!, un premio es mitad para el utilero y mitad para el masajista, me quedaron mirando raro pero el masajista y el utilero hasta el día de hoy me aman. 

Siendo algo tan simple se ve como un gesto tan raro…

Claro por el egoísmo porque este país es solidario cuando está la televisión. 

¿Alguna vez has pensado en dejar un legado?

Solo digo, soy un deportista con conciencia social.

 

Muchas gracias Carlos por esta entrevista.

Leer 175 times Modificado el Miércoles, 26 Abril 2017 02:42
More in this category: « Arte que sana Confianza en su hijo »