Jueves, 09 Enero 2020 15:04

Raqueta, pelota, cuerpo y mente: el juego de la vida

“En la formación de niños, en su desarrollo integral, físico, cognitivo y emocional, el tenis es demasiado fértil”

Epítetos como “el mejor tenista individual de Chile” o “formó la mejor dupla chilena en la historia”, no bastan para describir la trayectoria de Jaime Fillol y su aporte al tenis nacional, tanto en títulos -6 individuales y 16 en dobles- como en impulsar el deporte entendiéndolo como una actividad fundamental para el desarrollo integral del ser humano, más allá de ser algo meramente competitivo.

Nacido en Santiago en 1946, desde los doce años que juega tenis, siendo el peak de su carrera la década del 70. Es considerado el mejor tenista chileno entre las temporadas 1969 y 1977; con Patricio Cornejo formó la mejor dupla nacional de tenis, con ocho victorias y cinco derrotas; en la clasificación ATP alcanzó el número 14 en individual (1974) y 82 en dobles (1984), y fue presidente de la Asociación de Tenistas Profesionales entre 1978 y 1980. Ha sido comentarista de tenis en televisión y hace casi veinte años dirige la carrera de Educación Física en la Universidad Andrés Bello. Pero Fillol, ante todo, es deportista, tanto, que en 2007 se puso una rodilla artificial para enfrentar las limitaciones físicas que impone el paso de los años, y seguir practicando su juego favorito.

Nunca he tenido claro si es correcto referirse a alguien como ex algo… ¿Tú qué piensas, eres un ex tenista?

Feliz que me hayas preguntado eso porque a mí me carga que me digan ex tenista, si yo juego todavía, sigo jugando un par de veces a la semana y jugaría más si tuviera más tiempo. Siempre me doy cuenta de lo que es el jugar, el relacionarse con otro, tener una situación de confrontación pero también de colaboración.

¿Qué es para ti el tenis? ¿Un trabajo? ¿Una profesión? ¿Un hobby?

Creo que a lo largo de mi historia ha ido cambiando un poco el propósito, pero para mí el tenis es un juego que me ha acompañado toda la vida. Un juego que me ha permitido educarme, conocer a mi esposa, criar a mis hijos, desarrollarme personalmente, y ya llevo 19 años en la Universidad Andrés Bello trabajando en la carrera de Educación Física.

¿Crees que los tenistas tienen alguna característica especial de personalidad?

Yo creo que sí. También depende de la definición de deporte, aunque tal como comenzábamos con la primera pregunta, es algo para la vida. Por ejemplo pensar que yo me entreno para competir; esa definición es muy reducida, creo que el deportista sí tiene una manera de ver la vida. Finalmente pasa a ser una cosa a lo mejor de felicidad, de proyección, de lo bien que me hace. Evito el psicólogo porque estoy haciendo deporte, es decir ese tipo de cosas son bien características de una vida sana, ordenada, es casi como una filosofía de vida.

¿Qué es lo positivo y lo negativo de esta carrera, frustraciones satisfacciones?

Voy a empezar con lo negativo; lo que pasa con el deporte es que si uno tiene esa mirada exclusiva del logro y del rendimiento va generando diversos intereses y lo van alejando del concepto más humano, más original del deporte. Y bueno, así vemos cosas de farándula, vemos corrupción, vemos consumo de drogas para rendir mejor. En lo positivo, el deporte bien hecho contribuye al desarrollo de la persona y de las comunidades para la inclusión. El desarrollo integral de la persona le da una base, un sustento, es decir, es muy potente lo que el deporte puede ofrecer porque juega mucho con las emociones, estás viviéndolas todo el tiempo, te está exigiendo, te está pidiendo tomar decisiones, y uno se equivoca, pierde, pero va asumiendo una manera yo diría que más real de lo que es la vida.

En este deporte en específico que es solitario en algunos momentos, también te relacionas con un entrenador, tienes compañeros, ¿cómo se manifiestan características como el liderazgo?

Creo que esa idea del liderazgo uno la reconoce desde el momento en que uno ve un grupo de niños y hay una chiquilla o un chiquillo que dice ya, vamos a jugar no sé qué cosa, y de repente ahí ya tienen la líder que, por sus características personales, de temperamento, de personalidad o a lo mejor de estimulación en la casa, en la familia, asume ese rol más protagónico. Efectivamente el deporte va dando instancias en las que distintas personas que tienen que ver con ese deporte, ya sea el entrenador, el dirigente o la mamá que trae sanguchitos y bebida, comparten después de entrenar. Entonces van surgiendo muchas posibilidades de liderazgo que a lo mejor no son el típico liderazgo que uno piensa, del capitán del equipo o del entrenador que es capo, o del dirigente que se las sabe todas, sino que se van dando situaciones, espacios donde muchas personas pueden interactuar y contribuir, y es ahí donde empiezan a ejercer su liderazgo.

Leí en una entrevista que tu padre te dijo "el tenis es un medio, no un fin", ¿a qué se refería con eso?

Yo cuento esa anécdota porque es una cosa que nos ocurre incluso hoy día, no importa la edad que uno tenga. Y cuál es la razón; mi padre me está diciendo que el propósito nuestro no es el logro de una cosa específica de nuestro quehacer, el propósito final es nuestra felicidad, para los creyentes es la vida eterna. Siempre es una cosa que va más allá de si gano el campeonato o lo pierdo. Uno tiene que ser cuidadoso en la manera cómo va transmitiendo eso a los niños, a los jóvenes que está formando, en que realmente hay una cosa que tiene un valor superior, que es el resultado mismo de lo que estoy haciendo.

El tenis se ha asociado a deporte de élite, ¿crees que sigue siendo así o que se puede masificar, llegar a contextos de mayor vulnerabilidad?

Mi pensamiento es que el tenis, por las características del juego, no va a ser masivo, aunque le pongamos todas las posibilidades y se entreguen todos los recursos. Hoy en día tener pelotas de tenis no es difícil, tener una raqueta tampoco es difícil, tener un espacio tampoco es difícil. La cancha en la cual yo le enseño a un niño a jugar no tiene por qué ser la cancha de Roland Garros, y esa es también una mirada que hay que tratar de cambiar. O sea, yo debo adaptar las situaciones de acuerdo a las características de las personas con las cuales estoy trabajando. El tenis tiene una característica que es difícil de soportar o que hace difícil sobreponerse a las dificultades: no es rítmico, y esa tensión, la manera cómo se lleva el tenis, no la acepta todo el mundo y hace que sea más reducido porque la persona tiene que tener unas características psicológicas y emocionales bastante especiales. El masificarlo, creo yo, no va por recursos, sino que es un deporte distinto que contribuye mucho a la formación de las personas, entonces lo que uno tiene que hacer es adaptar este deporte a una cosa más social, o sea hagamos los juegos de distinta manera, llevemos la cuenta de otra manera, usemos el espacio de otra manera, pero hagamos la relación raqueta, pelota y juego.

Eres hermano, padre y abuelo de tenistas. ¿Qué diferencias o similitudes ves en la práctica del tenis entre los años 70 y ahora?

Han pasado más de 50 años desde que yo me inicié… no existía el tenis profesional, uno jugaba al tenis porque le gustaba y esa es una diferencia bastante grande. Hoy día hay padres, hay chiquillos, hay un ambiente que te dice "oye, podríamos hacer tenis y llegar a ser campeón y toda la plata que vamos a ganar". Bueno, eso no existía cuando yo me inicié, eso se fue desarrollando y fue fruto de la profesionalización. Entonces uno diría bueno, el profesionalismo es malo, pero no podría pensar eso porque ayudé a que fuera profesional el tenis. Lo que sí hay que hacer es no perder lo otro, no tenemos por qué abandonar al chico que lo hace porque es rico estar dos veces a la semana en una cancha de tenis y compartir con alguien o jugar con el papá, con la mamá. Los campeonatos padre hijo, abuelo nieto, los campeonatos de dobles mixto marido y mujer, son todas cosas que en la realidad del tenis siguen existiendo hoy día, pero el profesionalismo nos está mostrando solamente un área que es la del que quiere ser campeón y dedicarse profesionalmente al tenis.

También yo tengo una contradicción, pero que la lanzo igual para que se piense y se analice. Yo les dije a mis hijos "miren, les voy a pedir, y voy a ser bien catete, que hasta los catorce años tienen que jugar tenis, pueden hacer otros deportes, pero por lo menos dos veces a la semana van a jugar tenis". Como profesor me toca enfrentar a mis alumnos y yo les cuento esta manera de pensar mía por lo siguiente: la vivencia mía con el tenis ha sido muy fuerte y he vivido experiencias que son únicas, y me doy cuenta de que en la formación de niños, en su desarrollo integral, no solamente físico sino que también cognitivo y emocional, el tenis es demasiado fértil, da muchas oportunidades para eso. Entonces, cómo yo logro enseñarle una cosa a una persona que no tiene motivación propia por estar en la cancha de tenis, cómo lo hago… pero mis cinco hijos respetaron esta libertad tutelada por el padre, aceptaron y lo hicieron. Los cinco, al preguntarles ahora "¿ustedes harían lo mismo con sus hijos?”, responden “haríamos lo mismo con nuestros hijos", porque ellos han visto los beneficios que les trajo.

El deporte como herramienta para educar

Llevas 19 años como director de la carrera de Educación Física en la Universidad Andrés Bello y haciendo clases, ¿por qué te inclinaste por el área directiva docente?

Pensemos que yo la carrera educación física la inicié en el Físico de la Universidad de Chile muchos años atrás. Luego me fui a Estados a Estados Unidos y allá continué, entonces de cierta manera había una cosa fluida en el sentido de enseñar y mientras competía, ayudé en la formación de la Asociación de Tenistas Profesionales, y le dimos un empujón al tenis amateur hacia el profesionalismo creando reglas, y bueno administrando también, entonces la parte de gestión y de dirección también la fui desarrollando mientras competía. Y luego en mis trabajos, con la creación del Club de Tenis Jaime Fillol, también ayudé en la creación de un club en Aspen, Colorado y de otro en California. Volví a Chile y ayudé en el desarrollo de la rama de tenis de la Católica en San Carlos de Apoquindo. Entonces siempre he ido asumiendo más cosas relacionadas con el deporte y la educación. Ciertamente que me habría gustado una mayor relación, veo que el mundo de la educación no se relaciona con el mundo deportivo, y ese distanciamiento no sé si es dañino, pero es no aprovechar el máximo de posibilidades de contribuir a la formación de los niños y de las comunidades. Estamos haciendo mal las clases, no estamos cumpliendo con nuestro rol, y es imposible pedirle a un profesor de educación física que sea el responsable de que el niño baje de peso cuando tiene dos horas a la semana; dos horas pedagógicas es una hora y media a la semana.

¿Cuál es el perfil de los alumnos egresados de aquí?

Nosotros pensamos que el deporte es una muy valiosa herramienta para educar. Nuestra enseñanza no es para que nuestro egresado sea un profesor que entregue la mejor técnica posible en fútbol, tenis, básquetbol o cualquier juego. Nuestro propósito es que, a través de ese deporte, de ese juego, tenemos que hacer un cambio en la mirada respecto a los beneficios y la razón que justifica tener educación física en el colegio. La razón para tener educación física en la malla curricular de educación es todo lo otro que entrega el deporte, que tiene que ver con las emociones, con el espíritu de superación, con cómo yo puedo ver una auto motivación que vaya creando deseos de seguir aprendiendo. Tenemos esa mirada en que nosotros valoramos el deporte como una herramienta formadora de las personas y también de la comunidad.

O sea el deporte es transversal al desarrollo humano aunque no nos dediquemos profesionalmente

Yo pienso que sí. No se puede seguir pensando más que la cabeza, la mente y el cuerpo están separados. Por ejemplo cuando Nicolás Jarry, mi nieto, me dice "no, eso es una cuestión mental", le digo “no Nicolás, no me digas que es una cuestión mental, es una cuestión tuya entera; no tienes un problema mental, tampoco tienes un problema específico técnico, es todo tú que está produciendo un resultado que no te deja contento”, ¿se entiende? ¿Por qué el estadio municipal es una cuestión con dos canchas de fútbol, un espacio gigante y no hay un colegio metido ahí? Si el espacio está desocupado todo el día. Hay cosas que no se comprenden, sí hay gente que lo ha visto en países más desarrollados donde no se puede pensar que el deporte no es parte de una organización educacional, no solamente de nivel primario, secundario sino también universitario.

Madurez v/s experiencia v/s rendimiento

Tú eres bien activo, pero quizás la mayoría de los casos no son como el tuyo, ¿cómo vive el deporte un deportista de la tercera edad en Chile? ¿De qué depende en términos físicos, psicológicos, sociales?

Bueno, eso también es una de las razones por las que yo comuniqué esto a mis hijos desde un comienzo: “ustedes van a jugar tenis dos veces a la semana", aunque el tenis se desarrolla en un club porque hay pocas canchas públicas en Chile. El tenis facilita la continuidad porque uno se va adaptando y yo ahora ya no juego contra Nicolás Jarry, es absurdo, ni tampoco juego contra Diego Jarry que tiene 16 años. Cuando quiero jugar un partido busco otro viejito como yo y nos entretenemos y así por cinco años más, si Dios quiere y todavía estamos sanos, podemos seguir jugando. Eso se da en un ambiente de club y el ambiente de club también te recibe, te acoge, está hecho para tomarse un café, una cerveza, conversar. Nosotros los mayores somos los que le damos sustento a que el tenis siga, porque somos los que pagamos la cuota, compramos las pelotas, el encordado, las clases de tenis, eso le da vida al tenis.

Ganaste tu último campeonato ATP a los 37 años, ¿eso es una edad que se supone madura para un tenista en general? La pregunta en realidad es si crees que hay una edad para hacer las cosas.

Yo creo que eso se va dando caso por caso, porque si vemos la realidad en nuestra historia de tenis, Luis Ayala jugó y ha seguido jugando, todavía da clases de tenis, 83 años me parece que tiene. Y así hay casos que son bien demostrativos de que uno se puede mantener y aprovechar esos beneficios que le gustan tanto. Lo que pasa es que en el juego la madurez no es tan estandarizada o que la podamos clasificar, es mucho más libre, no hay una pauta, aunque todo el mundo espera pauta, no se da, eso es lo bonito del juego. Yo les hice esta pregunta a Nicolás y a Martín Rodríguez, mi yerno, que era su entrenador: ¿Juan Martín Del Potro, el destacado tenista argentino, está jugando mejor ahora o el año 2009 cuando ganó el US Open? Y obviamente me dijeron que está jugando mejor ahora, y les dije no, no está jugando mejor ahora. En 2009 ganó el US Open, hoy día que tiene que estar en 32, 33 años, ha llegado a semifinales, ha perdido un cuarto de finales o no lo ha jugado. O sea cuál es la medida de que está jugando o rindiendo más, obviamente que él rindió más cuando tenía 19 años, porque ahora, cómo mido el rendimiento si no es a través de la competencia. Ahora, él puede tener más conocimientos de tenis, pero no necesariamente está rindiendo más. Es difícil de entender eso a lo mejor.

No, porque lo físico te va limitando con la edad…

Correcto. Ahora, un jugador como Roger Federer es un caso excepcional, y Rafael Nadal a lo mejor va a superarlo. Federer está dominando el tenis todavía con 37, 38 años. Entonces uno diría bueno, ha seguido mejorando y está más maduro y tiene más experiencia, pero no, en el fondo él está rindiendo lo que él rendía hace 15, 20 años atrás cuando ya era número uno del mundo. Entonces, ¿cuál es la madurez, qué significa madurez para rendir en el deporte? Hoy en día está mucho más reglamentado todo y está siendo más difícil que un tenista sea el que quiere ser, porque está todo mucho más estructurado. Pero anteriormente tú tenías a un Jimmy Connors, un John Mcdonough, un Ilie Năstase, que los tipos no podías creer lo que podían estar haciendo e igual le ganaban a todo el mundo, entonces esa madurez es otro tipo de madurez. Roger Federer un ejemplo muy muy clásico de crecimiento de madurez ordenada por decirlo así. Pero hay muchos casos como él que no han rendido lo mismo o no han tenido el mismo éxito.

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