Lunes, 04 Septiembre 2017 18:19

MÚSICA PARA ESTE CHILE QUE AMO

La entrevista al pianista, compositor y director de orquesta Vicente Bianchi Alarcón.

Sentarse a conversar con Vicente Bianchi es una invitación a reflexionar sobre qué y cuánto sabemos de nuestra música popular chilena. Sobre sus ritmos y acciones. A danzar en un ir y venir por el pasado y el presente cultural del país, por su universo musical y por su alma que hasta el día de hoy está coloreada de blanco, azul y rojo, de humildad y de profundo respeto hacia los demás.

La enorme contribución de Vicente Bianchi Alarcón a la música popular chilena y latinoamericana, lo elevan a la categoría de maestro ineludible para la memoria de la cultura nacional. Sin embargo, el compositor no vive del pasado, conserva su estado creativo, “Chile Fértil”, su último disco lanzado el 2016 a los 96 años de edad y actualmente la composición de un elogio a las mujeres del siglo pasado, lo han ocupado este último tiempo pese a los años y a una operación a la cadera que debilita su caminar, pero no así su profundo amor por lo que hace.

Don Vicente rescató el folclor de Chile y de América Latina. Arregló y orquestó tonadas, refalosas, villancicos, himnos, marchas, música sinfónica y cuecas. Las obras “Música para la Historia de Chile” (letra de Pablo Neruda, incluidos cuatro de los “Cien Sonetos de Amor”.), “Misa a la Chilena” (obra religiosa con los ritmos propios del folclor nacional), “Misa de la Cruz del Sur” (Misa Sudamericana que tiene todos los ritmos e instrumentos de América del Sur), “Te Deum” (liturgia de acción de gracias celebrada en Fiestas Patrias) y “Chile Fértil” (su último disco), representan el talento creativo de un hombre cuyo quehacer musical ha sido guiado por el amor a su país.

Su brillantez en la composición lo llevó a musicalizar el poema “Manuel Rodríguez” del premio nobel Pablo Neruda (dedicadas al guerrillero chileno) y tantos otros versos del destacado poeta nacional, con quien desarrolló una fraterna amistad. Tanto que Neruda le entregó en sus manos el poema “La Noche de Chillán”, que 25 años después Bianchi transformó en vals y ganó el Festival de Viña del Mar en 1998.

Hoy el ganador del Premio Nacional de Música del 2016 nos recibe en su casa. A los 97 años de edad nos regala lucidez.

Esta es la melodía de don Vicente Bianchi que al igual que el austriaco Wolfgang Amadeus Mozart, se desarrolla con el esplendor propio de un espíritu alegre, quizás la obra espiritual que lo mantiene vivo.

EL DÍA DE MOZART 

A los seis años comenzaron sus primeras incursiones en el piano. Allí dio vida a lo que sería un permanente estado de creación.

Don Vicente ¿qué es el talento?

Talento es con lo que se nace, es un don que uno no sabe de donde viene. Me imagino que yo tenía talento cuando comencé a estudiar, me gustaba mucho escuchar música, tenía seis años y escuchaba los discos rayados. En mi casa había un piano que era de mi madre, ella me dijo que podía estudiar música y ocupar el piano que se estaba añejando. Empecé a estudiar, me pusieron un profesor y así hasta el día de hoy. 

Empecé a usar el piano hasta seis horas diarias, tocaba tres horas en la mañana y tres en la tarde, era lo que se exigía para la técnica, tenía que estar ahí dele que suene…

De pequeño admiraba a Mozart…

Nací el mismo día de Mozart con la diferencia que él nació a las ocho de la noche y yo a las ocho de la mañana del 27 de enero.

¿Qué lo inspira de Mozart?

Mozart es algo genial, fantástico, la música de él es siempre alegre, es grata. En la ópera de él no hay muerte, todo es liviano, llega muy fácil porque su espíritu es liviano. Estoy muy contento de ser el doble de él (sonríe).

¿Y cuál ha sido el espíritu de Vicente Bianchi?

Toda mi música tiene una melodía, no hay tragedia en mi música, además están los versos con Neruda que son historias de amor. Hay mucha música que llevé a coro, no hago ópera ni cosas tristes, trato que todo sea alegre, es mi espíritu, lo he heredado parece de Mozart, debe estar contento porque me sirve también su colaboración del más allá.

LA MÚSICA AL SERVICIO DE LA LETRA

¿Qué implica la creatividad para componer?

Creatividad es un espíritu de ánimo de un momento. Generalmente la creatividad musical se hace en relación a algo visual o de algo que se presenta en la vida. La música es al servicio de la letra, ahí uno puede ver si la letra es triste, es alegre, y uno pone la música que se le ocurra.

Ahora estoy terminando un elogio a las mujeres del siglo pasado, cientos de mujeres valiosas que han hecho tanta cosa por este país. Estoy conjugando la música con la letra, la estoy terminando y quiero grabarla.

¿Por qué quiere reconocer a las mujeres del siglo XX?

Un día siendo presidente del Club Rotario hice un reconocimiento a las mujeres y lo guardé. Y de repente se me ocurrió algo. Leyendo el diario leí que generalmente las calles en Chile llevan el nombre de hombres y a las mujeres no las toman en cuenta. Entonces, se me ocurrió hacer algo para ellas. 

DIRECTOR DE ORQUESTA

Vicente Bianchi dirigió grandes orquestas en toda su trayectoria especialmente en radios; Radio Cooperativa, Minería, Corporación, Radio El Mundo en Buenos Aires, Argentina, en Uruguay, en Perú. Dirigió la Orquesta Sinfónica de Chile. Y acompañó a destacados artistas extranjeros como Pedro Vargas, Verónica Villarroel, Rayén Quitral, Ramón Vinay, entre otros.

LOS MÚSICOS SE LUCÍAN TOCANDO… 

¿Cómo lo veían los músicos con los que trabajó? 

Me querían, me hacía querer también. Los trataba muy bien, la música que les llevaba estaba muy bien preparada, entonces ellos se lucían tocando. Por cuánto, ellos me querían mucho, nunca tuve ningún músico en contra. Me aceptaban todos los arreglos y hacían el mayor empeño para hacerlo bien.

¿Qué podía hacer que un músico estuviera en contra de un director de orquesta?

En un ensayo, un músico toca una nota falsa y el director detiene la orquesta y dice; ¡fulano de tal tocó una nota falsa! y le dice; ¡está escrita! ¿la arregló? Después ese mismo músico estaba tocando en una orquesta en argentina y el director dice; ¡el músico tanto tocó una nota falsa! Y el músico le dijo; señor el músico que usted nombra no ha venido al ensayo y le dice; la nota que usted menciona la corregimos en Santiago. Ahí lo liquidó.

¿Qué capacidades debe tener un Director de Orquesta?

Conocer todos los instrumentos, saber de sonido, cada instrumento tiene un registro, hay instrumentos que se combinan con distintos sonidos. Después dirigir la orquesta y hacer que suenen juntos y bien. En Uruguay, después del ensayo que hicimos con los arreglos que llevé de Lucho Gatica, terminamos y el primer violín de la orquesta me dice; “maestro queremos pedirle un favor, queremos escuchar dos o tres números para gozar del sonido y del arreglo”. ¡Casi me morí de espanto! escuchar eso de un músico es bueno. Un músico generalmente toca lo que está escrito aunque tienen que sonar de acuerdo a cómo uno los lleve.

DEFENDIENDO EL REPERTORIO FOLCLÓRICO

Vicente Bianchi es un conocedor del alma del pueblo chileno y artífice de un legado musical que es deleite para el folclor nacional. Alegre genialidad puesta al servicio de la cultura de nuestro país.

¿Cómo apareció su gusto por la música chilena?

Empecé haciendo arreglos de música chilena y arreglos de cosas conocidas, canciones de campo que se tocaban con guitarra. Me di cuenta que se estaba abandonando y empecé a hacer arreglos de tonadas, del norte, del sur, de cuecas, hice cuecas sinfónicas porque hacía falta defender nuestro repertorio, todo lo de este Chile maravilloso, yo me he enamorado de este país. Podía haberme ido a trabajar a otro lado pero quise quedarme acá, por mi familia, por este clima y ¡por este Chile que amo! 

¿qué significa Chile para usted?

Significa la maravilla del mundo y de América Latina, tanto que le costó independizarse… 

¿Por qué quiso llevar la música chilena a la misa?

La Misa a la Chilena nació escuchando unos discos de la misa étnica Misa Luba y la Misa Bantur, ceremonias africanas enmarcadas en ritos católicos. Y yo dije ¡por qué no hacer música chilena! Y ahí nació la Misa a la Chilena, con los ritmos de Chile para momentos de la misa. Termina con una cueca. El Cardenal Raúl Silva Henríquez, era tremendamente chileno y le encantaba la cueca y le encantó la idea de incorporar la cueca a la misa. Después hice el “Te Deum” ceremonia religiosa donde se cantaba en fiestas patrias.

Musicalizó los poemas de Neruda ¿le gustaban los versos del poeta?

Me gustaban los poemas de Pablo Neruda. Hice las tonadas de Manuel Rodríguez y la idea era que él las conociera. En una comida, Silvia Infantas y los Baqueanos dieron un esquinazo. Entramos a un salón donde había un piano y ahí comencé a tocar las tonadas de Manuel Rodríguez y Neruda empezó a escuchar sus versos cantados ¡y estaba feliz!, me dijo; “esto es lo que soñé siempre, que los versos llegaran al pueblo porque llega a una élite que me lee pero no llega al pueblo que es donde quiero llegar”. Esa noche terminamos siendo amigos y al otro día me envío versos de Carrera, O’Higgins, en fin y completé como siete canciones. Después vinieron los versos de los “Cien Sonetos de Amor”, ahí tomé varios y los musicalicé. Los que eran más fácil de entender por la gente porque ¿usted se imagina lo que significa que un hombre le dedique cien sonetos de amor a una sola mujer? Es una gracia ¿no? (sonríe). En vista de eso, tomé varios y tengo una lista de doce, entre las chilenas y las románticas.

Don Vicente ¿qué es para usted la felicidad?

Casi me mata de un viaje. La felicidad es tener buena salud, ahora que estoy con mi cadera quebrada no soy feliz porque no me deja actuar físicamente bien y moverme con la facilidad que debería. Hay tantas expresiones para la felicidad, es un espíritu que nace dentro de su trabajo, del éxito como artista para mí, como el de tantos profesionales. Tener una familia, vivir una vida completa. Cosas chicas a veces dan más agrado que las cosas grandes. 

¡QUIERAN A CHILE! 

¿Qué le diría a los jóvenes?

Quieran más a Chile, no dediquen parte de su vida a sandunguear como se dice, porque bailan la cumbia, saltan, hacen tanta cosa que no deberían hacer y solamente se dedican a lo que viene de afuera. Últimamente se gasta tanta plata en esos espectáculos que no valen nada, pero en fin, ellos se dan el gusto de una felicidad falsa, porque quizás no han conocido la parte chilena verdadera. Así que, para ellos les deseo un cambio total y que vengan a vivir este hermoso país que nosotros queremos.

Un gran abrazo a todos los lectores de la revista, un cariñoso saludo.

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