Miércoles, 24 Abril 2019 19:01

La neurociencia y los sueños

Por Rosa Anwandter*

Gracias a diversas investigaciones en materia de la neurociencia del sueño, científicos de EE.UU y Europa han descubierto que los sueños con imágenes se forjan en la corteza cerebral, en una especie de red neuronal. Hoy, también se denomina a estas redes neuronales, redes interactivas o conexionistas.

Dicha red se asemeja a una Internet individual que está activa las 24 horas, y aun cuando estemos soñando, conserva los recuerdos y facilita el aprendizaje. Las conexiones de la red neuronal durante un sueño, son mucho más intensas que en vigilia.

Cuando estamos soñando, la red neuronal conecta nuestros recuerdos desde la emocionalidad. En esta área del soñar, están ausentes las leyes de la física, el tiempo y el espacio, según nuestro concepto en vigilia. Durante el lapso de un sueño, la corteza cerebral fusiona recuerdos con actividades recientes, en un puzle de imágenes incoherentes. Un sueño es gatillado por las emociones, debido a sucesos recientes, causantes de impacto psíquico.

La maraña de esta red neuronal mistura recuerdos alojados en la memoria, con las emociones sentidas en el momento del sueño. Por lo tanto, la mayoría de los sueños emerge debido a sentimientos o emociones.

Mientras estamos soñando, la corteza cerebral casi no suministra norepinefrina, hormona que entre varios procesos, disminuye o elimina ciertos estímulos externos, como el ruido y otros.

Cuando estamos soñando, dichos sentimientos y emociones mezclarán el pasado y el presente, en ocasiones, también, vislumbrarán el futuro (sueños premonitorios) con imágenes aleatorias, intercaladas con personajes conocidos o extraños. El escenario algunas veces es difuso y otras nítido.

Ejemplo de cómo funciona esta red neuronal al producir un sueño:

“Anoche, soñé con un barco alejándose de un puerto extranjero, la escena se desarrollaba cerca de la casa de mis padres, había una muchedumbre abrazándose y llorando, como si la nave estuviese partiendo para siempre.

El día anterior, en mi vida despierta, había asistido a la despedida de un familiar, quien se mudaba por tiempo indefinido a otro continente”.

La hiperconectividad de las redes neuronales, desde mi tristeza, creó este sueño, a través de la metáfora de un barco abandonando tierra firme. Por tanto, un sueño conecta recuerdos, sentimientos, con figuras o escenas del pasado, como mi hogar paterno, adaptándolos, con el fin de recuperar y aportar bienestar a la psiquis.

*Rosa Anwandter

Analista de sueños junguiana.

Autora de los libros: Los sueños el espejo del alma, El poder mágico de los sueños, El lenguaje de la noche, junto al Dr. Stanley Krippner, Sueños en la noche del tiempo.

Directora del Centro de Estudios Oníricos de Chile: www.ceoniric.cl

 

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